Arequipa consolida su prestigio gastronómico y proyecta un 2026 con más turistas que nunca
La «Ciudad Blanca» no solo es reconocida por su arquitectura de sillar declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: también es, para muchos, la capital gastronómica del sur del Perú. Y este 2026, ese prestigio culinario viene de la mano de un crecimiento turístico que la posiciona como un verdadero hub del sur del país.

Un año de números récord
Arequipa cerró 2025 consolidando su recuperación pospandemia, con cerca de 300.000 visitantes, una cifra que prácticamente duplica los niveles previos a la pandemia. De ese total, el 60% fueron turistas extranjeros y el 40% nacionales, lo que refleja el peso cada vez mayor del mercado internacional para la región.
Ese flujo de visitantes generó un impacto económico estimado en S/ 360 millones durante 2025, sin contar los pasajes aéreos, con un gasto promedio de entre S/ 1.000 y S/ 1.200 por turista en estadías de hasta tres días. La gastronomía y la hotelería concentran, cada una, alrededor del 30% de esos ingresos, consolidándose como los sectores más dinámicos de la cadena turística arequipeña. Para 2026, la región proyecta seguir creciendo, apostando por convertirse en un verdadero hub turístico del sur del país.
Una cocina con reconocimiento mundial
El prestigio culinario de Arequipa no es nuevo: en 2019, la Unesco la nombró miembro de su Red Mundial de Ciudades Creativas en Gastronomía, un reconocimiento que valora la originalidad de una cocina nacida del mestizaje entre técnicas ancestrales prehispánicas y aportes llegados de otros continentes.
Gran parte de esa identidad se conserva viva gracias a las picanterías, esos restaurantes tradicionales, generalmente ubicados en las afueras de la ciudad, que en su mayoría son dirigidas por mujeres que las heredan de sus madres y abuelas. Platos como el rocoto relleno, el chupe de camarones, el adobo, el solterito y el cau cau arequipeño siguen siendo pilares fundamentales de esa identidad culinaria, transmitida de generación en generación.
Tradición que dialoga con la innovación
Pero la escena gastronómica arequipeña no se queda solo en la tradición. Cada vez más cocineros locales están apostando por propuestas contemporáneas que reinterpretan los sabores de la región sin perder su esencia. Un ejemplo es Alcária, el proyecto que unió al chef local Kent Zúñiga con Jorge Muñoz, construido desde el respeto por los ingredientes y sabores característicos de Arequipa, pero incorporando técnicas y conceptos adquiridos en distintas cocinas del mundo.
Este tipo de propuestas reflejan una tendencia que se repite en toda la ciudad: cocineros que buscan desarrollar una identidad gastronómica propia, sin desconectarse del territorio que los formó.
Los circuitos que más atraen
Entre los atractivos turísticos más visitados de la región se mantienen el Monasterio de Santa Catalina y el valle del Colca, cada uno con cerca de 290.000 visitantes en 2025. A ellos se suman el centro histórico, Yanahuara, la ruta del sillar en Yura, y circuitos como Sachaca, Sabandía y Huasacache, que suelen integrarse en recorridos cortos antes del traslado hacia el Colca, y que en el camino ofrecen a los visitantes una probadita de la variada oferta gastronómica de la región.
Una identidad que se sigue construyendo
Entre picanterías centenarias y proyectos gastronómicos contemporáneos, Arequipa sigue demostrando por qué su cocina es considerada una de las más potentes del país. Con un 2026 que promete aún más turistas, la Ciudad Blanca reafirma que su gastronomía no es solo un atractivo más para los visitantes: es, en gran medida, una de las principales razones para viajar hasta allá.
