Ir al cine, al museo o al teatro podría hacer que tu cuerpo «envejezca» más lento
No hace falta un gimnasio ni una dieta especial: según un nuevo estudio, salir seguido al cine, visitar museos o asistir a conciertos y obras de teatro podría estar asociado con un envejecimiento físico más lento. El hallazgo suma una nueva pieza al rompecabezas de la longevidad, esta vez desde un ángulo tan simple como disfrutar de la cultura.

El estudio
La investigación fue liderada por científicos del Instituto de Ciencia de Tokio y publicada en el Journal of Epidemiology and Community Health. El equipo analizó datos de casi 1.900 adultos mayores de 50 años que forman parte del Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento, un seguimiento de largo plazo realizado en Inglaterra.
A los participantes se les preguntó con qué frecuencia asistían al cine, a museos o galerías de arte, y a teatros, conciertos u óperas. Con esas respuestas se armó un puntaje de «compromiso cultural» de 0 a 15 puntos, y luego se lo comparó con la edad fisiológica de cada persona: es decir, qué tan «viejo» o «joven» funciona realmente su cuerpo, más allá de los años que marca el documento de identidad.
Los resultados: hasta 3 años de diferencia
Las personas con mayor participación cultural (salir a alguna de estas actividades al menos cada pocos meses) tuvieron una edad fisiológica promedio de 66,9 años. Quienes participaban con menor frecuencia, en cambio, promediaron 69,9 años. Es decir, una diferencia de 3 años, a favor de quienes salían más seguido a disfrutar de estas actividades.
Además, por cada punto adicional en la escala de compromiso cultural, la edad fisiológica bajaba en promedio 0,085 años. Y aquí viene el dato que más llamó la atención de los investigadores: aseguran que este efecto podría ser comparable al de realizar actividad física de forma regular.
¿Por qué pasaría esto?
Los científicos todavía no pueden asegurar que ir al cine o al museo cause directamente un envejecimiento más lento, pero sí plantean varias explicaciones posibles: estas actividades suelen fortalecer los vínculos sociales, mejorar el estado de ánimo y la salud mental, y muchas veces van de la mano de hábitos de vida más saludables en general.
Un dato importante del estudio es que los investigadores controlaron factores como el ingreso económico, el estado de salud previo y otros hábitos de vida, y aun así la diferencia se mantuvo. Eso le da más fuerza al hallazgo, aunque los propios autores reconocen que hace falta más investigación para confirmar si existe una relación de causa y efecto real, y no solo una asociación.
Una estrategia de salud pública al alcance de todos
Lo interesante de esta investigación es que plantea al compromiso cultural como una conducta modificable, es decir, algo que las personas y hasta los sistemas de salud pública podrían fomentar activamente. Los propios investigadores sugieren que facilitar el acceso económico y geográfico a este tipo de actividades culturales podría ser una estrategia efectiva de salud pública para promover un envejecimiento más saludable.
La conclusión
Ninguno de los autores del estudio sugiere reemplazar el ejercicio o los chequeos médicos por una tarde de museo. Pero sí dejan una idea interesante flotando en el aire: que una vida con más cultura, más vínculos sociales y más momentos de disfrute podría ser, literalmente, una forma más de cuidar el cuerpo con el paso de los años.
