Kroger vuelve a la ofensiva: compra la cadena Giant Eagle por US$ 1.650 millones

Casi dos años después de que la justicia bloqueara su intento de fusión con Albertsons por US$ 24.600 millones, Kroger, la cadena de supermercados más grande de Estados Unidos, anunció su primera gran adquisición desde entonces: se queda con Giant Eagle, una reconocida cadena regional de supermercados y farmacias.

Los números del acuerdo

El monto total de la operación asciende a US$ 1.650 millones, compuestos por US$ 1.250 millones en efectivo y la asunción de aproximadamente US$ 400 millones en pasivos de Giant Eagle. La transacción fue aprobada de forma unánime por el directorio de Kroger y se espera que se cierre en 2027, sujeta a la aprobación de los reguladores.

Giant Eagle es una empresa familiar con 95 años de historia, fundada en 1931 y con sede en Pittsburgh. Opera 197 supermercados y 11 farmacias independientes en el norte de Ohio, el oeste de Pensilvania, Virginia Occidental, Maryland e Indiana, con ventas anuales cercanas a los US$ 9.000 millones.

¿Por qué le interesa tanto a Kroger?

El director ejecutivo de Kroger, Greg Foran, explicó que evaluaron la oportunidad cuidadosamente y que el encaje estratégico es claro, ya que Giant Eagle les permite expandirse hacia mercados adyacentes atractivos. La cadena de Pittsburgh tiene fama de manejar muy bien sus productos frescos, su sector de farmacia, sus marcas propias y la fidelización de sus clientes, todos puntos donde Kroger busca reforzarse.

Para Kroger, este acuerdo también representa una suerte de regreso: la compañía había dejado la zona de Pittsburgh hace cuatro décadas, cediéndole ese territorio justamente a Giant Eagle. Ahora, gracias a esta compra, vuelve a tener presencia directa en esa región.

¿Qué pasa con los empleados y los precios?

Giant Eagle mantendrá su nombre y su sede en Cranberry, cerca de Pittsburgh. El CEO de la cadena, Bill Artman, aseguró que el acuerdo abre un capítulo emocionante para sus trabajadores, clientes, proveedores y socios comunitarios, y que juntos podrán ofrecer mejor calidad, mejor servicio y mejores precios, además de más oportunidades de crecimiento para su personal.

También se espera que Kroger mantenga el programa de fidelización myPerks de Giant Eagle, aunque evaluará oportunidades para expandirlo aún más. Ambas compañías anticipan que solo tendrán que desprenderse de una cantidad limitada de tiendas para cumplir con los requisitos regulatorios.

El contexto: una guerra de precios y de escala

Esta adquisición llega en un momento clave para el sector. Las cadenas de supermercados tradicionales vienen compitiendo cada vez más de cerca con gigantes como Walmart y Amazon, mientras los consumidores, tras años de inflación elevada, siguen priorizando precios bajos por encima de todo.

Después de que la fusión con Albertsons quedara frustrada por motivos antimonopolio, Kroger decidió apostar por un crecimiento más selectivo, comprando cadenas regionales sólidas en lugar de intentar otro mega acuerdo nacional. Analistas del sector destacan que este tipo de operación, más acotada, es también menos riesgosa desde el punto de vista regulatorio.

Lo que se viene

Kroger indicó que financiará la operación completamente en efectivo y que planea mantener su política de dividendos, además de continuar con su programa de recompra de acciones por US$ 2.000 millones ya anunciado previamente. La compañía espera que el acuerdo comience a sumar a sus ganancias ajustadas por acción a partir del segundo año completo tras el cierre de la operación.


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