Alta Costura en París 2026: los debuts, ausencias y apuestas que marcaron la semana más esperada de la moda
Del 6 al 9 de julio se celebró en París la Semana de la Alta Costura otoño-invierno 2026/27, uno de los eventos más importantes del calendario de la moda mundial. Con 30 maisons participando (dos más que en la edición anterior), la cita confirmó que la alta costura sigue siendo mucho más que ropa: es una vitrina de innovación, tradición y apuestas creativas de riesgo.

Un arranque surrealista
El calendario abrió con Schiaparelli, la maison conocida por su universo surrealista, marcando el tono de una semana donde la creatividad y la experimentación estuvieron en el centro de la conversación.
Las segundas colecciones más esperadas
Uno de los momentos más comentados fue el regreso de dos diseñadores que debutaron en enero pasado al frente de dos de las casas más influyentes de la industria: Jonathan Anderson en Dior y Matthieu Blazy en Chanel.
Para ambos, esta segunda colección representaba la oportunidad de consolidar una identidad propia, después de que sus primeras presentaciones generaran gran expectativa. En Dior, Anderson continuó explorando el equilibrio entre la herencia del icónico «New Look» de la maison y una mirada contemporánea, con una propuesta que combina sensibilidad artística y romanticismo. La gran pregunta que sobrevuela esta etapa es cómo esa reinterpretación dialogará con la clientela histórica de la casa. En Chanel, en cambio, Blazy apostó por una elegancia mucho más silenciosa y contenida.
Un debut histórico en Roma
Fendi decidió romper con la tradición parisina y presentó su colección de Alta Moda el 9 de julio en la Galleria Nazionale d’Arte Moderna e Contemporanea de Roma. La presentación marcó, además, el debut en alta costura de Maria Grazia Chiuri al frente de la maison, un momento clave tras su reciente salida de Dior.
Las ausencias que también hicen ruido
No todo fueron debuts: algunas de las decisiones más comentadas de esta edición tuvieron que ver con quiénes eligieron no participar. Valentino no formó parte del calendario esta temporada. Alessandro Michele, tras presentar su colección prêt-à-porter otoño-invierno en el Palazzo Barberini, decidió reafirmar su vínculo creativo con Roma y tomarse una pausa en la alta costura parisina.
Maison Margiela tampoco apareció en el calendario. Desde la llegada de Glenn Martens al frente de la casa, la maison viene explorando formatos de presentación distintos a los tradicionales: en abril, por ejemplo, había elegido Shanghái para mostrar su línea Artisanal, combinándola con prêt-à-porter y alejándose de los circuitos habituales de la Couture Week.
Lo que revela esta edición
Más allá de los desfiles en sí, la semana dejó una lectura interesante sobre el momento actual de la industria: las grandes maisons ya no sienten la obligación de seguir un mismo calendario ni un mismo formato. Cada vez más, los directores creativos eligen escenarios, ciudades y ritmos propios para contar su visión, incluso si eso significa dar un paso al costado del circuito tradicional parisino.
Con debuts consolidándose, casas históricas explorando nuevos rumbos y ausencias que generan tanta conversación como las presencias, esta edición de la Alta Costura confirmó, una vez más, que París sigue siendo el escenario donde se define buena parte del pulso creativo de la moda mundial.
